Quería esa noche romántica y la tuvo, porque las mujeres son las que eligen.
Uno lo prepara todo para ellas, pero solo eso; ¡lo prepara!.
Así que solo espera, sin esperarla- porque, también es una jodienda, digo; la espera- y encima desearla.
¡AHÍ! sí que no vienen. ¡NI DE COÑA!
---------------------------------------------------------------------------------------------------
Se tumba uno en el jardín y mira la noche y una estrella fugaz y un avión; no, dos, porque aquél está más lejos ¡ joder, se me olvidó pedir el deseo a la estrella fús!
Y viéndolo, y sí, ella viene y entonces, pregunta: ¿tú crees, que cuando nos vamos, nos vamos?
Y ella:¡cuando nos vamos, nos vamos!
Y él: ¡¿una polla, amada! y la mano ahí en su tripita, acariciando esa tripita, que te dio dos hijos, piensa él, ¡hay, ahí, DIOS!
----------------------------------------------------------------------------------------------------
Luego se da cuenta que él está bajo un cojín y ella ¡HAH!¡VENIDO!
No espera, la dice y ¡que se jodan los laísmos! y se levanta y la trae uno y ¡Hay que bordarlo! porque ella vino cansada y no durmió siesta- eso dice- ¡pero coloca el cojín!
Ese cojín que formó parte de un sillón y ahora es colchoneta y tranquilo, por dios, que se te va la olla.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Y BUFF, AHORA ÉL A SU LADO y ella mirando con él el cielo y dice él: ¡mira aquella estrella; acaba de estallaár, ¿cuantas en este día, que no sé cuál es?!
Pues cuando mueres, no solo mueres y ya. Es lo mismo. Y fíjate, vi un meteorito, dos aviones y un ovni y ahora vengo.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Se pone un guiski y va por el canuto que le preparó un amigo de su hijo el pequeño, al que por cierto le dijo:¡Hay que usarlo en buenas circunstancias y no a diario!, sino, hijo, no causa efecto y que pasó del caso que le hizo.
Y vuelve y la mira ¡ Y QUÉ HIJA PUTA!, Se dice pensando que la vejez... ¡QUÉ VEJEZ! ¡MIRA!
SÍ
¡MIRA!
-------------------------------------------------------------------------------------------------
¡ Pero cuidado, ningún aspaviento, no se de cuenta! Y ya a su lado.
Y sÍ, ahí tumbado, bufff, la chupa a ella, ahí donde se suda y huele y ¡hostias! ese olor a ELLA. ¡ARRIBA!
Ahora sienten ese deseo cojonudamente compartido.
Y se notan cachondos los dos y no puedo fallar, parecido a follar y ¡qué dura la tengo!
¡LA VIRGEN!
Y sí, él ha sentido las contracciones de la corrida y es feliz y quiere ver su cara así de nuevo y sigue y sigue y sí, ahí esta ese rostro de nuevo feliz y sonriente.
------------------------------------------------------------------------------------------------
Él, quiere verla otra vez así de nuevo, pero ella ya no más y estoy cansada, me subo, y coge su asientocojíncolchoneta, colocándola, ahí en su sitio, en la terraza, en la silla que debe estar y se sube.
Él se queda y mira y grita tus formas de ti, mujer, mientras te alejas y se vuelve y sonríe con un dedo que da vueltas a su sien: ¡MIRÁNDOME!
Dice él.
------------------------------------------------------------------------------------------------
La luz de lasu¿mi?habitación se enciende y él ve la luminosidad, esperando que ella se asome a la ventana para ver su cuerpo desnudo y ya viejo cuando mirándose piensa: tendría que hacer deporte y... piensa él.
La luz se apaga y mira el cielo y ve más estrellas que podrían ser juntas una cruz y joder; piensa él, si el mundo hubiera comprendido...
Se levanta y mea, mientras bebe una cerveza y fuma el cigarrillo que quizá lo mate. PERO HOY, NO.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Siente ahora que se ha vuelto tumbar y oye... unas ramas...que...un cuerpo ha cruzado la valla
de su jardín, porque él, sintió esa mirada pelín antes y colocao y borracho pues vale, solo hay que esperar, mientras cierra los ojos y al abrirlos ve a la forma de la vecina que hizo la reforma ahí al lado y cuando los abre ella pregunta:
¿SUBO, YA QUE ESTÁS ASÍ?
Y él: un placer, vecina, pero bajito, nadie se entere y uff ella, que sube y bajae y subee y bajaeee, mientras confunde ese rostro, con la que arriba apagó la luz, dice, mientras susurra sintiendo la contracción vecinalvaginal.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Cuando se va la vecina con su satisfacción, él vuelve a mirar alel cielo y las estrellas y se imagina que lo que ve es un coño en el espacio enorme donde él, está dentro.
¡PUES COMO TODOS, NO TE JODE!, le dice una voz
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Este papel transcrito tal y como está, se encontraba sobre el arcón,antes de que quisiera bajar por la cuerda
AL LEERLO NO BAJÉ.
miércoles, 7 de julio de 2010
ARCONIANOS DIEZ. EL TÍTULO PONGANLO USTEDES,PORQUE YO SOLO ESCRIBO.Y DEDICADO A ANDREAS, que me contaron
sábado, 3 de julio de 2010
LOS CILINDROS. MUNDOS ARCONIANOS 9
Hoy de madrugada me despertó un picor extraño en la barriga. Me rasqué y un pequeño cilindro se desprendió de la piel. En la oscuridad tanteé para sentir dónde estaba. Lo encontré por la cama y apreté con todas mis fuerzas dediles, pero se escapó. Me incorporé de un salto sin ruido a cerrar la ventana para evitar su huida. Fue inútil. Intenté dormir de nuevo, pero la barriga seguía picando.
Fui al baño para mirarme, pero no había luz. Bajé a la cocina y tampoco. Me acordé de la linterna y
enfoqué. Había una roncha roja que ¿se movía? No lo sé y tenía miedo de tocarla. En ese instante se apagó la luz de la linterna. Fuera llovía a cántaros.
----------------------------------------------------------------------------------------------------
Salí a ver la lluvia y me tumbe en el suelo como cuando era niño. De repente vi salir y conté, como a cámara lenta, doscientos cilindros que parecían huir de la barriga. Y al subir hacia el cielo, evitaban las gotas de agua con facilidad pasmosa.
Me sentía bien y sabía ahora como evitar cualquier tipo de infección de esos cilindros. Lo malo es que nadie me creería.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
¿Habrán salido del agujero?
Fui corriendo hacia el garaje, visualicé el arcón y mire por el agujero que esta a su lado. De repente en mi cabeza oí muy bajito, como en un susurro:
HHAASSEESSTTAADDOOAAPPUUNNTTOOSSEEEESSCCAAPPAAROONN.
¡Hostias mi mujer y mis hijos!
Fui al baño para mirarme, pero no había luz. Bajé a la cocina y tampoco. Me acordé de la linterna y
enfoqué. Había una roncha roja que ¿se movía? No lo sé y tenía miedo de tocarla. En ese instante se apagó la luz de la linterna. Fuera llovía a cántaros.
----------------------------------------------------------------------------------------------------
Salí a ver la lluvia y me tumbe en el suelo como cuando era niño. De repente vi salir y conté, como a cámara lenta, doscientos cilindros que parecían huir de la barriga. Y al subir hacia el cielo, evitaban las gotas de agua con facilidad pasmosa.
Me sentía bien y sabía ahora como evitar cualquier tipo de infección de esos cilindros. Lo malo es que nadie me creería.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
¿Habrán salido del agujero?
Fui corriendo hacia el garaje, visualicé el arcón y mire por el agujero que esta a su lado. De repente en mi cabeza oí muy bajito, como en un susurro:
HHAASSEESSTTAADDOOAAPPUUNNTTOOSSEEEESSCCAAPPAAROONN.
¡Hostias mi mujer y mis hijos!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
LA PIEDRA
Cuando llegué a casa de Alberto, me dijo que le acompañara, porque la vecina palmó y, tenía que ver si se había cerrado el gas y el agua.
La casa olía a soledad, a rancio de persona mayor, y en la silla donde se sentaba, a muerto, pues en esa, la encontró la muerte. Alberto me dijo que estaba sola, nadie de familia, pues igual que tú, dije, que aunque tengas a tu hija, te amenazó con irse si no le dabas dinero, y por eso la mandaste a tomar por culo. Mira si quieres algo, porque el nuevo dueño vendrá y tirará todo, pintará la casa, pondrá muebles nuevos y la alquilará. Alberto abrió los cajones y miramos en ellos. Voy a llevarme esta caja con estos libros, las imágenes de las vírgenes y la piedra, le dije.
Pues invítate a una caña, añadí, porque estoy tieso; eso está hecho, dijo Alberto, y le lié un cigarrillo para él y otro para mí.
La piedra la puse encima de la valla del jardín y me olvidé de ella; las vírgenes por toda la casa.
Fue al hacer el huerto, cuando volví a ver la piedra, por un lado cuarzo rojo, por el otro, pegado a él, una especie de grabado en piedra, parecido a celdillas. Me fumé un canuto y con los humos, descubrí de donde salía la piedra.
En el monasterio de Fuentes, abandonado tiempos ha, pegado a la pared más alta del Pirineo aragonés, habitaban cinco monjes.
Ahora eremitas, que, cortándose las lenguas para jamás volver a hablar, llegaron allá para expiar sus culpas, penas dolorosas por matar al pueblo de Ics, ordenado por sus superiores. Dedicaban sus vidas a orar, cultivaban la tierra cercana al río Escrito, y aliviaban las penas de los aldeanos, que llegaban en ocasiones, para que salvaran la vida de algún niño, presa de fuertes fiebres, atender algún brazo o pierna rotos, y en general atender a los necesitados.
Nadie sabía sus nombres, y poco a poco se fue creando una aldea junto al monasterio. Cosa que se supo de inmediato en el castillo del marqués, pues dejaba de ingresar sus diezmos, y sus campos dejaron de ararse. Así que envió a sus treinta mejores hombres, para traer a todos los que allí vivían. Los que no quieran venir les arrancáis las orejas, ordenó.
Poco antes de que llegaran, los aldeanos lo supieron y les dijeron a los monjes: como siempre, el poder debe mandar y el pobre obedecer, y si no tienes na, buena sea la muerte. Se reunieron los cien aldeanos dentro del monasterio y con la ayuda de los monjes…Sobre los arboles unas redes, sobre la senda, unas fosas. Los guerreros del marqués, confiaban en que sería sencillo, más cayeron en las trampas y despojados de sus armas y caballos, los encadenaron en el monasterio.
Lo que ocurrió después ya se sabe, el marqués llamó al duque, coleguilla de pernadas, y juntando un ejército, arrasaron el monasterio, y tras enormes pérdidas de hombres, mataron a los monjes, les cortaron las orejas a los hombres, y a las mujeres las violaron y, una de ellas, presa de dolor, arrancó la piedra que aquí veis, y de padres a hijos, llegó a las manos de la vecina, que murió junto a la casa de Alberto y, la piedra, no tiene poderes, ni falta que hace, porque es bonita y me gusta mirarla. Y como todo, fin.