jueves, 28 de julio de 2011

TODA LA POESÍA.

Son migajas para la realidad de lo que muchos llaman vida
Algunos, de esas migas harán mundos
erigidos en la nada.
Pero lo que nadie sabe es que la realidad no es vida
crecida en la nada, son migajas
de la verdad que es la poesía.
Y QUE SE JODAN LOS QUE DIGAN LO CONTRARIO, AUNQUE ME MUERA DE MISERIA ( palabra solo inventada, esta que es miseria), pero claro, no estoy en ese trago veremos al llegar

10 comentarios:

Andri Alba dijo...

Verdad que todo es mentira?, mentira que todo es verdad? Que la verdad de la verdad miente la mentira cuando todo es verdad.

Y la de la miseria se sabe siempre que toda ella es una mierda de la nada, se sabe que es pura migaja. Pero mentir nos cae mejor como verdad.

Un abrazo.

Andri Alba dijo...

Y no sé cuanta mierda he hablado, me voy sin pensarlo, pero te juro que todo lo que he dicho y lo que te he leído, me ha gustado.

Ahora besos!!

Andri Alba dijo...

Debería decir...la verdad de la verdad miente la mentira cuando todo es mentira para decir verdad. Ahora le veo sentido a lo que he dicho....Ahora, collons, se me han fundido las neuronas, más de lo que ya estaban.

Andri Alba dijo...

A mí me gusta leer posts como estos, posts que me hagan pensar. Que me saquen el aliento y humo por el techo.

la MaLquEridA dijo...

Yo no sé cuando es verdad, cuando es mentira y si lo que vivo es miseria.

HATOROS dijo...

GRACIAS ANDRI. LA MALQUERIDA NADIE LO SABE.
ABARAZOS A LAS DOS Y BUEN FINDE

EMBRUJO dijo...

holaaaaaaa hatorito dices mucho de la realia aunque tooooo es mentira y tooooooo es verdad siempre se saca un algo de ella pa sacar la verdad jajaja que trabalenguas de mentiras y relaidades jaja besitossssssssss hatoritoooooooo

HATOROS dijo...

GRACIAS EMBRUJO BESOSABARAZAOS

YAYOMAN dijo...

las verdades y las mentiras ( y puede que las miserias) no sean un buen tema para mi en este momento.

evitaré opinar el día de hoy.

un abrazo muy fuerte, hermano Hatoros!

p.d. aún sin dinero para viajar, pero algún día será.

HATOROS dijo...

TEQUILA ESPERA EL MOMENTO DE TU LLEGADA. ABARAZOS YAYOMAN

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LA PIEDRA

Cuando llegué a casa de Alberto, me dijo que le acompañara, porque la vecina palmó y, tenía que ver si se había cerrado el gas y el agua. La casa olía a soledad, a rancio de persona mayor, y en la silla donde se sentaba, a muerto, pues en esa, la encontró la muerte. Alberto me dijo que estaba sola, nadie de familia, pues igual que tú, dije, que aunque tengas a tu hija, te amenazó con irse si no le dabas dinero, y por eso la mandaste a tomar por culo. Mira si quieres algo, porque el nuevo dueño vendrá y tirará todo, pintará la casa, pondrá muebles nuevos y la alquilará. Alberto abrió los cajones y miramos en ellos. Voy a llevarme esta caja con estos libros, las imágenes de las vírgenes y la piedra, le dije. Pues invítate a una caña, añadí, porque estoy tieso; eso está hecho, dijo Alberto, y le lié un cigarrillo para él y otro para mí. La piedra la puse encima de la valla del jardín y me olvidé de ella; las vírgenes por toda la casa. Fue al hacer el huerto, cuando volví a ver la piedra, por un lado cuarzo rojo, por el otro, pegado a él, una especie de grabado en piedra, parecido a celdillas. Me fumé un canuto y con los humos, descubrí de donde salía la piedra. En el monasterio de Fuentes, abandonado tiempos ha, pegado a la pared más alta del Pirineo aragonés, habitaban cinco monjes. Ahora eremitas, que, cortándose las lenguas para jamás volver a hablar, llegaron allá para expiar sus culpas, penas dolorosas por matar al pueblo de Ics, ordenado por sus superiores. Dedicaban sus vidas a orar, cultivaban la tierra cercana al río Escrito, y aliviaban las penas de los aldeanos, que llegaban en ocasiones, para que salvaran la vida de algún niño, presa de fuertes fiebres, atender algún brazo o pierna rotos, y en general atender a los necesitados. Nadie sabía sus nombres, y poco a poco se fue creando una aldea junto al monasterio. Cosa que se supo de inmediato en el castillo del marqués, pues dejaba de ingresar sus diezmos, y sus campos dejaron de ararse. Así que envió a sus treinta mejores hombres, para traer a todos los que allí vivían. Los que no quieran venir les arrancáis las orejas, ordenó. Poco antes de que llegaran, los aldeanos lo supieron y les dijeron a los monjes: como siempre, el poder debe mandar y el pobre obedecer, y si no tienes na, buena sea la muerte. Se reunieron los cien aldeanos dentro del monasterio y con la ayuda de los monjes…Sobre los arboles unas redes, sobre la senda, unas fosas. Los guerreros del marqués, confiaban en que sería sencillo, más cayeron en las trampas y despojados de sus armas y caballos, los encadenaron en el monasterio. Lo que ocurrió después ya se sabe, el marqués llamó al duque, coleguilla de pernadas, y juntando un ejército, arrasaron el monasterio, y tras enormes pérdidas de hombres, mataron a los monjes, les cortaron las orejas a los hombres, y a las mujeres las violaron y, una de ellas, presa de dolor, arrancó la piedra que aquí veis, y de padres a hijos, llegó a las manos de la vecina, que murió junto a la casa de Alberto y, la piedra, no tiene poderes, ni falta que hace, porque es bonita y me gusta mirarla. Y como todo, fin.