martes, 11 de mayo de 2010

ARCONIANOS

LA SEGUNDA


Hoy es el día siguiente y toca abrirlo. Llamaré a Juan Tomás y tumbado en la cama, mira mi conjunto, que soy yo, porque aún no se ha puesto las gafas.
- Vamos a abrir el baúl, le digo desde la puerta.
- No es baúl, sino arcón porque es más grande. Y he llamado a Ester pues lo encontramos en su finca.
- Me parece cojonudo ¿ cuando viene?
- No lo sé. Se ha puesto Ramón y me dice que la han ingresado, porque no podía respirar. Que dentro de un rato viene a dejar a los perros.
- ¿ Pero ella está bien?
- Bueno, no es mucho la cosa y sí, está bien, ahora que le acaban de colocar unos respiradores para el pulmón.
- Pues vaya hostias.
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Bajo a tomarme un café pero no me preocupo mucho, porque conozco a Ester y aún dormida por la anestesia, quiere empezar su nuevo negocio, que ya, pero ya, debería estar funcionando y una imagen de ella marca un número en su móvil, diciendo: qué estresada estoy, mientras sonríe porque habla con Susana, caminando de un sitio a otro.
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Me voy al garaje y miro el arcón y como si fuera persona, le pregunto: ¿qué tendrás ahí dentro? y me doy cuenta que bajo él, hay algo que brilla.

14 comentarios:

Manolo Jiménez dijo...

Consigues enganchar con el relato del arcón, ya estoy pensando en qué será eso que brilla.

Abrazos.

Carina Felice dijo...

Eso que brilla es algo bien misterioso?
:)
Que bueno es volver a leerte amigo, me alegro mucho!
Abrazos!

Adolfo Payés dijo...

Cuanto lo siento amigo por tu anterior blog.. en este, ya te sigo y te enlazo para poder leerte con mas frecuencia.. por mis ausencia me disculpo..

Que gusto es pasar a disfrutar de tus post..


Un abrazo
Con mis
Saludos fraternos de siempre...

HATOROS dijo...

¡COJONES LO FELIZ QUE SE HACE A UN TÍO CUANDO SE LE ANIMA A ESCRIBIR aunque la realidad se asemeje a la ficción y viceversa
GRACIAS A TODOS Y MANOLO SIGO SIN PODER TUS PUÑETERAS POESIAS MARAVILLOSAS Y ABRAZOS

Alma Mateos Taborda dijo...

Eascribes maravilloso y siempre despiertas curiosidad y enganchas hasta el final. Felicitaciones! Un abrazo.

wivith dijo...

Tarde pero, al menos me he enterado de este cambio de direccion!!!!!.
Por supuesto que seguiré leyendote, "hataricos".
Ya me extrañaba, a mí, no saber nada.....
¿Tambien te han jorobado la cuenta de hotmail?.
Eso también es una buena faena......

Pochoncicos.

HATOROS dijo...

ALMA MATEOS TU NOMBRE YA LO DICE TODO PERO LO DICE MÁS AL LEER TU POESÍA TÁN COJONUDA
QUERIDA WIVITH MUCHAS GRACIAS POR VENIR DE NUEVO QUE SI NO LO HE HECHO HA SIDO PORQUE NO SABÍA ESTA COSA ORDENATORIA Y TODO LO HA HECHO JORGE YA SABES QUE SI VIENES ESTÁS EN TU CASA BESOSABARAZAOS

Cecy dijo...

Vengo leyendo de principio para no perder el hilo.
Pero ya quiero saber que es eso que brilla.
De pura ansiosa nomas.

Besos.

! EMBRUJO ! dijo...

buenos dias hatoro,..... ahhhh parece una peli de suspense... jajaja me has dejado con la incognita de eso que brillaba jajaja bueno otro dia espero saber que era jaja besitoss

Onti dijo...

cojonudo paco, me apunto este nuevo hatoros... y aquí me quedo a ver como termina lo del puto arcón!jajajaja

un abrazo

Gilda dijo...

Pego un salto desde Marta Simonet y me engancho con tu permiso a este dia a dia de este blog,y mas porque es como a mi me gusta del dia a dia.
Un saludo

HATOROS dijo...

GRACIAS ONTI AMIGO Y ABARAZO Y CERVEZA ABIERTA PA BEBERTE CUANDO LLEGUES
GRACIAS GILDA MARTA ES UN MONSTRUO QUE ESCRIBE PUTA MADRE Y LUEGO PASO A LEERTE A TU BLOG Y BESOSABARAZAOS Y OTRA PA TI SI VIVES EN MADRID Y ME LO DICES Y BESOSABARAZAOS

! EMBRUJO ! dijo...

ohhhhhhh otro dia mas sin saber que es lo que brilla yo creo que encontrarás a aladino en el arcón con su lampara maravillosa jajjaja besitoss

HATOROS dijo...

EMBRUJO,SOLO ESPERO ABRIRLO PARA SABERLO BESOSABARAZAOSOS Y GRACIAS POR VENIR

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LA PIEDRA

Cuando llegué a casa de Alberto, me dijo que le acompañara, porque la vecina palmó y, tenía que ver si se había cerrado el gas y el agua. La casa olía a soledad, a rancio de persona mayor, y en la silla donde se sentaba, a muerto, pues en esa, la encontró la muerte. Alberto me dijo que estaba sola, nadie de familia, pues igual que tú, dije, que aunque tengas a tu hija, te amenazó con irse si no le dabas dinero, y por eso la mandaste a tomar por culo. Mira si quieres algo, porque el nuevo dueño vendrá y tirará todo, pintará la casa, pondrá muebles nuevos y la alquilará. Alberto abrió los cajones y miramos en ellos. Voy a llevarme esta caja con estos libros, las imágenes de las vírgenes y la piedra, le dije. Pues invítate a una caña, añadí, porque estoy tieso; eso está hecho, dijo Alberto, y le lié un cigarrillo para él y otro para mí. La piedra la puse encima de la valla del jardín y me olvidé de ella; las vírgenes por toda la casa. Fue al hacer el huerto, cuando volví a ver la piedra, por un lado cuarzo rojo, por el otro, pegado a él, una especie de grabado en piedra, parecido a celdillas. Me fumé un canuto y con los humos, descubrí de donde salía la piedra. En el monasterio de Fuentes, abandonado tiempos ha, pegado a la pared más alta del Pirineo aragonés, habitaban cinco monjes. Ahora eremitas, que, cortándose las lenguas para jamás volver a hablar, llegaron allá para expiar sus culpas, penas dolorosas por matar al pueblo de Ics, ordenado por sus superiores. Dedicaban sus vidas a orar, cultivaban la tierra cercana al río Escrito, y aliviaban las penas de los aldeanos, que llegaban en ocasiones, para que salvaran la vida de algún niño, presa de fuertes fiebres, atender algún brazo o pierna rotos, y en general atender a los necesitados. Nadie sabía sus nombres, y poco a poco se fue creando una aldea junto al monasterio. Cosa que se supo de inmediato en el castillo del marqués, pues dejaba de ingresar sus diezmos, y sus campos dejaron de ararse. Así que envió a sus treinta mejores hombres, para traer a todos los que allí vivían. Los que no quieran venir les arrancáis las orejas, ordenó. Poco antes de que llegaran, los aldeanos lo supieron y les dijeron a los monjes: como siempre, el poder debe mandar y el pobre obedecer, y si no tienes na, buena sea la muerte. Se reunieron los cien aldeanos dentro del monasterio y con la ayuda de los monjes…Sobre los arboles unas redes, sobre la senda, unas fosas. Los guerreros del marqués, confiaban en que sería sencillo, más cayeron en las trampas y despojados de sus armas y caballos, los encadenaron en el monasterio. Lo que ocurrió después ya se sabe, el marqués llamó al duque, coleguilla de pernadas, y juntando un ejército, arrasaron el monasterio, y tras enormes pérdidas de hombres, mataron a los monjes, les cortaron las orejas a los hombres, y a las mujeres las violaron y, una de ellas, presa de dolor, arrancó la piedra que aquí veis, y de padres a hijos, llegó a las manos de la vecina, que murió junto a la casa de Alberto y, la piedra, no tiene poderes, ni falta que hace, porque es bonita y me gusta mirarla. Y como todo, fin.